Mi Despedida
¿Dónde te escondes hoy? Detrás de cuál de tus miedos me dejas en desconcierto, por qué tus oídos son hoy un cementerio. Mis palabras son acalladas por los ecos de los espectros, los gritos de los fantasmas de tu ayer enmudecen en tus oídos las melodías de mis cantos de amor a tu ser. Cómo encontrar un filón por donde entrar a tu corazón, si hoy está tan pequeño que no cabe en el siquiera un espacio para tu amor por ti. Soy bastante ingenuo al pensar que hay espacio para alguien más, si en tu pecho sólo hay recuerdos tristes atesorados como joyas.
Cómo puedo pronunciar aunque sea una palabra de amor más, cuando sin duda se la llevará el viento, cómo calentar tus sentimientos si ni el Sol ha logrado calentar tus mejillas, cómo decirte lo que hoy siento, si un libro viejo y empolvado es lo más parecido a ti en este momento. Hermosa, dulce y adorable cual flor en un jardín de un reino, así te descubrí y caí rendido, triste es mi despertar que eres una flor sin perfume, pues eres hoy un arbusto seco, los colores y la luz que vi, solo eran reflejo de hojas de otoño, ramas de invierno.
Ríe el resto del mundo, en una primavera llena de esperanzas y vida, sin embargo yo me encuentro descifrando donde se esconde tu alegría. Tomo tu mano, miro a tus ojos, en lo profundo de ellos consigo una llama con mi nombre, en medio de tan profunda oscuridad encuentro que si sientes lo que mi corazón atento descubrió en ti, sin embargo tus manos son débiles y frías, como si hubieses muerto antes de yo llegar aquí.
¿Dónde te escondes hoy? ¿Dónde guardaste tus besos? Esos labios tiernos y dulces que me arrancaban el alma, esos ojos apasionados que veían con amor infinito los míos mientras bailábamos con la melodía de los ángeles, esas tus tiernas manos que sobre mi tosco rostro me tocaban con la dulzura de quien acaricia un neonato, y dónde está la pasión que hacía detener el tiempo, vivir en un instante el infinito, solos tu y yo, amor, amor, amor.
Hoy estás temerosa, soy para ti un extraño. Después de todo ganaron tus miedos, en tu corazón para mi no hay cabida, me despido de ti amor, aun cuando te amo declaraste el tiempo de mi partida.
Carlos Gustavo Ruiz
domingo, 5 de abril de 2009