A Callar
¡¡A callar!! Haz silencio imbécil y a callar!. No quiero escuchar tu voz, no quiero saber de ti, tu presencia me irrita y tu ausencia me hace odiar el recuerdo de tu voz. Y es que has hecho la peor traición, decir de mi lo que soy. Vas a morir de hambre, vas a terminar sin nada, pues de mi no tendrás tregua, hoy soy la ira de tu Dios. Así que ¡a callar!. Te crees grande, te crees invencible, pues quiero que sepas que yo soy el más, el que domina la comarca, quien se hizo rey con ayuda de los invasores pero hoy el que te manda a callar. Socavaré tu voluntad, quebraré tu espíritu, romperé tus huesos y ¿sabes que? si, tu te callarás.
Insolente, atrevido, osado, idiota, ¿qué te has creído tu? conmigo no podrás, no tu sucio gusano, no haces más que comer mierda, yo si que te haré callar. No verás más que polvo, te destruiré con todo lo que poseo, verás que no entrarás por la puerta de mi cielo. Descubrir que vendo ilusiones vanas delante de mi pueblo, descubrir que no soy más que un bárbaro vestido de cordero, decir que soy del viejo amo el nuevo heredero, haz pecado contra mi y todos mis deseos. Por eso, por abrir tu gran boca, por decir más de la cuenta, por no darme todo tu dinero, tu trabajo y tu espíritu entero, por eso tendrás que callar.
Y es que no cederme toda tu gloria, todo tu esfuerzo y todo tu empeño, cómo perdonarte semejante desafuero. Crees que con saber más que yo eres acaso de turno un héroe, que equivocado estás perro sarnoso y altanero, sabrás que lo que digo es verdadero, porque deberás hacer silencio, tragarte tus palabras, tu hambre y yo con mis amigos te condeno al destierro. Si, tal vez en el fondo tengas razón, pero no es lo que importa, pues no me interesa la verdad, el honor o la gloria, sólo se que tengo el poder y hago lo que quiero. ¿Y sabes que quiero? Que te calles la boca, tu, despreciable cerdo.
No te mataré, con el botín que te he robado tengo. Total, es mejor verte morir de mengua que ensuciarme de ti las manos. Sentirás la bota y mi presencia, en cada sombra verás puesta mi amenaza, si vuelves a abrir la boca, nadie de esta te saca. Fuera ahora de esta mi tierra, mis dominios, mi casa. Fuera de mi vista, fuera de mi terreno, fuera de la vida, muere en el olvido sucia rata.
Carlos Gustavo Ruiz
jueves, 26 de mayo de 2011